Seleccionar página

El trabajo aportó evidencia sobre eventos adversos en los pacientes (recurrencia, metástasis o muerte) y su relación con factores alimenticios, entre otros aspectos analizados.

La investigación fue llevada a cabo por Ana De La Quintana, Licenciada en Nutrición y Doctora en Ciencias de la Salud, con quien nos comunicamos para esta entrevista.

–  Ana, ¿podrías contarnos cómo surgió esta investigación?

–  En su última revisión, la World Cancer Research Fund publicó que aquellas mujeres con un elevado consumo de fibra tanto antes como después del diagnóstico del cáncer presentan un menor riesgo de morir de cáncer de mama (CM), mientras que ocurre lo contrario en aquellas mujeres con alto consumo de grasas saturadas. En base a esta información, surgió mi interés de realizar un trabajo de investigación con el objetivo de determinar el efecto de factores alimentarios, entre otros, sobre el pronóstico del CM.

– ¿En qué consistió el estudio?

– Se trató de un estudio de sobrevida, epidemiológico, prospectivo que abarcó a 140 mujeres con diagnóstico de cáncer de mama (CIE-10 C50) atendidas en hospitales públicos y privado de la ciudad de Córdoba, con duración de 4 años. También se trata del primer estudio prospectivo a nivel nacional y uno de los pocos a nivel internacional que aporta evidencia de lo que sucede después del diagnóstico del cáncer en relación a factores alimentarios, entre otros factores estudiados.

Fragmento de la entrevista realizada en el programa «Hoy por la Tarde», de Canal 7 de Catamarca.

– ¿Cuáles son las principales conclusiones?

Entre los resultados más importantes, se halló que en el 70% de las mujeres prevaleció una alimentación pro-inflamatoria, caracterizada por ingestas elevadas de carnes rojas y ácidos grasos saturados (derivados de todo tipo de carnes, lácteos y huevos), alto consumo de aceites refinados y fuentes de Omega-6 (aceite de girasol, maíz) y bajo consumo de fuentes Omega-3 (nueces, semillas de lino y chía), los cuales han sido relacionados con un peor pronóstico por promover el crecimiento de células cancerígenas a través del incremento de estrógenos circulantes, estimular la respuesta inflamatoria, entre otros efectos. También se caracterizó por un bajo consumo de frutas y verduras, cereales integrales y fibra, los cuales son fuentes de antioxidantes como Vitaminas C y E, fitoquímicos y minerales alcalinos como magnesio y calcio que presentan un efecto protector contra el CM.

Al analizar el efecto del tipo de alimentación sobre los eventos adversos del CM (recurrencia, metástasis o muerte) en su conjunto, se halló que el riesgo de desarrollar tales eventos, aumentaba hasta 2 veces más en las mujeres con una alimentación de tipo pro-inflamatoria (alto consumo de carnes rojas, ácidos grasos saturados, bebidas azucaradas, aceites y cereales refinados y bajo consumo de frutas y verduras, cereales integrales y fibra) en comparación con mujeres que llevaban una alimentación anti-inflamatoria, con predominio de verduras y frutas. Alimentos como los de origen animal y bebidas azucaradas, entre otros, presentan precursores ácidos con potencial de contribuir a la acidosis metabólica leve y modificar el estado ácido-base (ph) en las células y en el espacio extracelular.


Foto: El riesgo de recurrencia, metástasis o muerte aumenta hasta 2 veces más en mujeres con una alimentación de tipo pro-inflamatoria (carnes, lácteos, huevos, etc)

– Por último, ¿qué expectativas surgen sobre los alcances de esta investigación?

– Espero este trabajo contribuya en la generación de recomendaciones alimentarias nutricionales para la población de sobrevivientes del cáncer

Ana De La Quintana es Licenciada en Nutrición y Doctora en Ciencias de la Salud.

Actualmente trabaja desde el abordaje holístico, con alimentación consciente, vegetariana y vegana y plantas medicinales. Imparte talleres sobre este tipo de alimentación y salud intestinal, tanto en Córdoba como en Catamarca.

Contacto: andadelaquintana7@gmail.com / 351-3298633 / Instagram @anitadlaquintana